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La publicidad es, a menudo, un reflejo de los valores de la sociedad. De hecho, la máxima de la publicidad es despertar el interés de su audiencia comunicando un mensaje cercano con el que, por lo tanto, el receptor se sienta identificado.

Este mes de enero podemos ver por TV3 dos campañas de publicidad que buscan conectar con la audiencia de manera bien diferente.

Por un lado, la campaña de Orange (telefonía móvil), en la que una chica pasea por diferentes escenarios a medida que representa que avanza la hora del día. La mayor parte del tiempo parece que está en una oficina, de donde sale a las 6 p.m. A partir de este momento, el mundo se le abre delante de los ojos. Aparecen sus amigos (que ya la esperaban) y empieza la juerga. El anuncio acaba diciendo que las cosas importantes pasan a partir de las 6 de la tarde, que es cuando uno acaba de trabajar. Las horas anteriores son tediosas, aburridas y muy grises.

El otro anuncio contrapuesto es el de Damm, que explica que en el año 2009 un equipo de fútbol maravilló al mundo, y que todos se preguntaban cuál era la clave de su éxito. Después, desfilan delante nuestro carpinteros, mecánicos, diseñadores... que, citando personajes ilustres catalanes, nos dicen que la clave del éxito es la humildad, el trabajo, el gusto por lo que uno hace, por el trabajo bien hecho, en definitiva.

¡Qué diferencia! Orange dice que la vida en el trabajo es para olvidarla, que no es vida. Que todo empieza a partir de las 6 de la tarde (para los que ya esperan en la puerta, un poco antes). Damm dice que la vida empieza bien temprano por la mañana, que hay que disfrutar del trabajo, porque sólo haciéndolo ésta sale bien.

En definitiva, que los clientes de Orange viven unas 6 horas al día (contando que se van a dormir a las 12) y los de Damm viven 15 (empezando a las 9 a trabajar y yendo a dormir a las 12, como los otros). Así, ¡unos viven más del doble que los otros!

Damm nos ha vuelto a sorprender con publicidad orientada al mercado local, que sí que se conmueve delante de este tipo de anuncio (y más si sale el Barça), y Orange nos ha reiterado su compromiso con el trabajo. Hete aquí por qué el servicio de atención al cliente es tan malo: porque sus trabajadores están esperando a las 6 p.m. para irse de juerga, y nuestra llamada es para ellos tediosa, aburrida y gris.

¡A vuestra salud!