Sobre Internet y qué hacer con ella...
Hace años que sigo de cerca los negocios con base en Internet. De hecho, he llevado a cabo operaciones societarias de cierta envergadura con capital propio en este sector: El ejemplo más evidente es nuestra participación en la SCR Inveready Seed Capital.
A lo largo de todo este tiempo he visto muchísimos proyectos, muchos emprendedores y un gran número de “expertos” que me explicaban que habían encontrado el algoritmo de Google para posicionarse en la cima del buscador.
Confesaré que piqué algunas veces y contraté varios “magos” que me explicaban que las ventas de alguno de mis negocios subirían de forma espectacular. Nada de esto se ha producido nunca, y a menudo he pensado en la célebre frase de George Pompidou, que decía que había tres maneras de arruinarse: El juego, las mujeres y la tecnología. Él decía que la primera era rápida (como manera de arruinarse); que la segunda, las mujeres, era la más placentera; pero la tecnología era, de lejos, la más segura.
No he llegado al extremo de arruinarme, pero sí que he perdido mucho dinero en portales que no funcionaban, en comercio electrónico donde salía más caro el relleno que el pavo y en “gurús” que ya no están.
Finalmente, pensé que había llegado el momento de parar la sangría. Hice un peregrinaje a cursos de Google y cosas por el estilo, y me encontré a los mismos “gurús” que me vendían servicios dando ahora clases. Aprendí un montón de palabras extrañísimas, y para de contar.
Aquella disputa contra el “nuevo mercado” que representaba Internet no podía perderla, y decidí ir a las fuentes.
Entre mis clientes, uno, Alon Pupkin, un brillante israelita que había sacado una empresa a Bolsa, iniciaba su aventura en Barcelona. Una puntocom que vendía flores. Yo me lo miraba de lejos y empecé a ver que el negocio le funcionaba. Después de seis años está vendiendo seis millones de euros de flores por Internet.
Un día, mientras comíamos, le pedí que me explicase el “misterio” de su éxito, y lo primero que vi es que había mucho más de estrategia que de operativa (aunque ésta se tiene que dominar, está claro). Alon, en cuarenta minutos, le dio la vuelta a los conocimientos que yo tenía de la red. No se trataba de más palabras técnicas, sino de un concepto lleno de sentido común.
Alon es buen comunicador. No un comercial, ni de lejos, no. Es un buen comunicador de estrategia. Y se lo pedí... y él me dijo que sí. Y juntos hemos diseñado un programa formativo orientado a directivos, corto, intenso y lleno de contenido. Este programa lo haremos en Mercaconsult. Míratelo y, si puedes, ven. Creo que te cambiará la manera de entender el negocio...

Comentarios
enhorabuena jordi¡¡¡
21 marzo 2011 17:42:07
Manuel Fandos
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