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La hora de los sensatos

Leopoldo Abadía, sorprendente escritor mediático, ha titulado su último libro ‘La hora de los sensatos’. El título es, probablemente, lo más innovador de todo. En las páginas interiores nos encontramos los consejos de los abuelos, los de siempre: si no lo puedes pagar, no lo compres; utiliza la tarjeta de débito y no la de crédito; vive por debajo de tus posibilidades...

Comparto plenamente los pensamientos de Abadía, pero pienso que en la vida no todo es administrar recursos escasos. También tiene que haber pasión, impulso, energía, riesgo, atrevimiento... Los grandes cambios en la Humanidad proceden de misiones imposibles emprendidas por locos inconscientes y osados.

Hay quién dice que está todo inventado, y yo pienso: faltan tantas cosas, tantos servicios, que aunque que se pusieran a ello los 6.000 millones de habitantes del planeta a tirarlos adelante, ¡aún nos faltarían manos!

Seguro que todos habéis tenido ideas que, sin pasarlas por el tamiz del pragmatismo y la viabilidad, parecen ideas extraordinarias. Pues bien, yo quiero compartir con vosotros algunas de las ideas (descabelladas o no) que se podrían tirar adelante. Si os hago pensar un poco u os hago sonreír una vez, me doy por satisfecho:

Productos

1) Bombilla para hacer “la oscuridad”. Artilugio que consigue absorber la luz de una sala o de un espacio abierto para poder hacer la siesta a fuera en el patio sin tener que ponerte un “tapaojos”.

2) Bañera con puerta. Artilugio patentado por un servidor, que sirve para que los ancianos no tengan que traspasar la altísima barrera de la bañera de casa o el hotel (con riesgo de partirse el cuello), pero que a la vez permite llenarla de agua y entregarse a un relajante e insostenible, ecológicamente hablando, baño de espuma.

3) Telesilla por la ciudad. Sistema mediante el que la gente se desplaza por la ciudad, o incluso entre poblaciones, donde la relación entre el peso del transporte y el peso del transportado es la más pequeña de los medios mecánicos. La más alta la tiene el avión, que pesa una burrada. Es un sistema de superficie, fácil de instalar y que se ha probado en las condiciones más adversas de temperatura y desnivel. Por cierto, el techo del telesilla podría llevar placas fotovoltaicas (para compensar la insostenibilidad del baño de espuma antes mencionado).

Servicios

4) Taxi compartido: existen en los EEUU y en Rusia; en nuestro país, que somos tan señores, queremos ir solos dentro de la cabina, escuchando Onda Cero en Madrid y Catalunya Ràdio en Barcelona.

5) BusVolante: no, no se trata de un autobús con alas. Se trataría de una furgoneta ligera de 6/8 plazas que hace un recorrido por la ciudad, y de la que los pasajeros pueden bajar cuando quieran (previo aviso al conductor, claro) y subir en cualquier parte del recorrido.

6) El embolsador del súper. Sábado tarde, un carro de la compra lleno, una cola de mil demonios detrás de ti, una cajera rapidísima que expele productos desde el escáner. Un padre agobiado, con un niño tirando de sus pantalones, agobiado también (hace una hora que pasea entremedio de productos que no le interesan en absoluto). Tú quieres ser ecológico (para compensar el baño de espuma relajante de por la mañana) y quieres ponerlo en cajas de cartón o en tu otro carro (el de uso privativo, el de compra). Todo este lío ¿para qué? ¿Cuánto pagarías para que alguien hiciese todo eso y tú pudieses hacer un café y un helado?

Otro día más...