Recursos Humanos Barcelona, Recursos Humanos Cataluña / Jordi'Blog

 

Acabo de recibir correspondencia del Banco. Son malas noticias, el fondo de pensiones donde cada mes durante los últimos años he ido poniendo dinero ya ha caído un 4,06% en el acumulado de los últimos 12 meses, lo que, sumado a la inflacción (que no recuerdo exactamente cuánto es, pero debe rondar sobre el 3,5%) significa que he perdido, de mis ahorros, 7,5 puntos.

Paralelamente, recibo otra comunicación del mismo Banco donde me dice la barbaridad que han ganado el primer trimestre del año (más de un 12% que el año anterior).

Entonces pienso: esta gente gana dinero gestionando el de los demás. La primera parte (la que tendría que ser consecuencia) sale de lo más bien. La segunda, la de gestionar el dinero de otros (la causa), lo hacen muy mal.

Qué tipo de relación causa-consecuencia, ¿verdad?

Llamo inmediatamente al Banco. Le digo al solícito director que el plan de pensiones, que tiene no sé cuantos diplomas (se vé que cada año se autootorgan uno), está a los niveles de junio de 2006, y le pregunto si los que gestionan los fondos tienen la primaria acabada o se les resiste la tabla del ocho.

El director, estupefacto con mi pregunta (¿quizás se cuestionaba cómo me he enterado?), me dice “son cosas que pasan”, “la bolsa está muy mal” y “ahora es el momento de aguantar” (definitiva esta última frase: ¡con 12 meses no han tenido suficente para enderezar la situación!).

Me dice también que tiene un producto mejor (¡ahora me lo dice!) y que podríamos hacer el traspaso. Ahora el estupefacto soy yo, y le pregunto si para septiembre se calcula que los gestores ya habrán aprobado la primaria. El hombre no cuelga ni por casualidad: está bien formado y acostumbrado a recibir, supongo.

Finalmente le pido educadamente que me devuelva las comisiones de gestión del fondo y las de custodia. La primera argumentando que lo han hecho mal y la segunda solicitud se la hago porqué mala custodia han hecho, que se le han escapado unos cuantos euros.

El director me dice, amablemente, que eso no es posible. Que la comisión se carga “automáticamente” (tétrico adverbio) y que ¡ni el mismo presidente (sic) lo puede hacer!

Finalmente doy la batalla por perdida (como todos, supongo), cancelo mi aportación periódica y opto por ser yo quien probará a perder menos dinero en la famosa “gestión” de los fondos de pensiones.

Ya es curioso, ya, que un Banco gane dinero y sus clientes pierdan... ¿Curioso o ley de vida?

 
 

Según un estudio publicado por la Fundación Ortega y Gasset, en España, entre los años 2003 y 2007 se han deslocalizado 340 empresas, con una pérdida aproximada de 60.000 puestos de trabajo de sectores tradicionales como el calzado, el textil o las TIC. De estos 60.000 puestos, 25.954, casi la mitad, son en Cataluña. El segundo puesto en el ranking lo ocupa Valencia, con cerca de 5.500.

Parece que esto de la industria no es una prioritad para el Gobierno. Incluso parece que no está demasiado bien eso de producir aquí, que si no aprovechas los “excelentes” precios de China o de Vietnam estás perdiendo el tiempo.

Lo que nos va son los servicios y el turismo. Aquí, como pez en el agua.

No pretendo hacer una discusión política sobre el hecho. Ni tan sólo apelaré al asunto tan gastado del abuso que hacemos de los pobres orientales (no lo digo jo, que conste!). De hecho, voy a intentar hacer una aproximación económica que defiende nuestra industria, la de aquí.

Lo haré con un ejemplo textil que, desgraciadamente, conozco bastante bien: la producción de camisetas de marca.

Vamos a “deconstruir” (gracias, Ferran, por la palabrota) el precio:

Una camiseta de éstas se vende en la tienda por 30 euros. La tienda la compra al distribuidor por 14 (más o menos). El distribuidor la compra al productor por 11. El productor, entonces, puede decidir hacerla aquí a un coste aproximado de 5 euros o hacerla en China por 2.5. Es decir, que haciéndolo en la República Popular multiplicamos por 10 y aquí “sólo” por 6...

Añadimos que el ‘time to market’ (que no es nada más que el tiempo que tardas desde que lo encargas hasta que lo tienes): en un sitio es de 4 meses y en el otro 4 semanas (aquí)...

Dado que el tiempo está loco y que la moda es una cosa efímera, ¿queréis decir que no es muy arriesgado y inmovilizas demasiado dinero haciendo larguísimas producciones tan lejos del consumidor?

¿Queréis decir que no estamos aprovechando un aspecto conyuntural más que no un aspecto estratégico? ¿Tiene sentido, económicamente hablando, estò que muchos están haciendo?

A ver si pasará como en la construcción, que los últimos años los que no teníamos grandes inversiones en tocho nos sentíamos más cortos que el resto, viendo como el obrero no instruido había bajado de la furgoneta para subirse al Mercedes sin pasar por el Toledo?

Señores fabricantes, modernicen sus instalaciones par acortar los periodos de fabricación, par hacer más evidente su ventaja estratégica. Dispóganse a hacer series cortas, porqué no todos querrán ir vestidos igual, y aguanten la acometida, no hay mal que cien años dure! Y una última cosa, piensen que el mejor Mercedes será el próximo...