Bancos...
Acabo de recibir correspondencia del Banco. Son malas noticias, el fondo de pensiones donde cada mes durante los últimos años he ido poniendo dinero ya ha caído un 4,06% en el acumulado de los últimos 12 meses, lo que, sumado a la inflacción (que no recuerdo exactamente cuánto es, pero debe rondar sobre el 3,5%) significa que he perdido, de mis ahorros, 7,5 puntos.
Paralelamente, recibo otra comunicación del mismo Banco donde me dice la barbaridad que han ganado el primer trimestre del año (más de un 12% que el año anterior).
Entonces pienso: esta gente gana dinero gestionando el de los demás. La primera parte (la que tendría que ser consecuencia) sale de lo más bien. La segunda, la de gestionar el dinero de otros (la causa), lo hacen muy mal.
Qué tipo de relación causa-consecuencia, ¿verdad?
Llamo inmediatamente al Banco. Le digo al solícito director que el plan de pensiones, que tiene no sé cuantos diplomas (se vé que cada año se autootorgan uno), está a los niveles de junio de 2006, y le pregunto si los que gestionan los fondos tienen la primaria acabada o se les resiste la tabla del ocho.
El director, estupefacto con mi pregunta (¿quizás se cuestionaba cómo me he enterado?), me dice “son cosas que pasan”, “la bolsa está muy mal” y “ahora es el momento de aguantar” (definitiva esta última frase: ¡con 12 meses no han tenido suficente para enderezar la situación!).
Me dice también que tiene un producto mejor (¡ahora me lo dice!) y que podríamos hacer el traspaso. Ahora el estupefacto soy yo, y le pregunto si para septiembre se calcula que los gestores ya habrán aprobado la primaria. El hombre no cuelga ni por casualidad: está bien formado y acostumbrado a recibir, supongo.
Finalmente le pido educadamente que me devuelva las comisiones de gestión del fondo y las de custodia. La primera argumentando que lo han hecho mal y la segunda solicitud se la hago porqué mala custodia han hecho, que se le han escapado unos cuantos euros.
El director me dice, amablemente, que eso no es posible. Que la comisión se carga “automáticamente” (tétrico adverbio) y que ¡ni el mismo presidente (sic) lo puede hacer!
Finalmente doy la batalla por perdida (como todos, supongo), cancelo mi aportación periódica y opto por ser yo quien probará a perder menos dinero en la famosa “gestión” de los fondos de pensiones.
Ya es curioso, ya, que un Banco gane dinero y sus clientes pierdan... ¿Curioso o ley de vida?

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